Reflexiones

Notas acerca de la experiencia diaria en la práctica docente y la dinámica del aprendizaje continuo.

Inicios en la docencia a nivel superior.

Me gustaría empezar comentándoles que mi interés inicial en la docencia fue sobre el aspecto psicológico o cognitivo del aprendizaje. Me inquietó, -tal como lo hace actualmente- el proceso mediante el cual una persona “aprende”, y lo pongo entre comillas por la complejidad intrínseca del vocablo; la misma RAE ofrece varias acepciones que comúnmente –según el nivel de conocimientos pedagógicos- tienen las personas acerca de lo que significa aprender:
 aprender.
(Del lat. apprehendĕre).
1. tr. Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia.
2. tr. Concebir algo por meras apariencias, o con poco fundamento.
3. tr. Tomar algo en la memoria.
4. tr. ant. prender.
5. tr. ant. Enseñar, transmitir unos conocimientos.
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Ya en la práctica, y después de cursar la Maestría en Docencia, he ido comprendiendo los distintos aspectos que influyen en el aprendizaje de una persona: la motivación, el ambiente de aprendizaje, la significación del nuevo conocimiento, las experiencias previas, la reflexión sobre lo aprendido y sobre las estrategias para acercarse al conocimiento.

La Maestría en Docencia me hizo visualizar lo compleja que puede ser la dinámica de enseñanza-aprendizaje, lo cual he comprobado en la experiencia frente a grupos en Secundaria Técnica.

Antes de realizar estudios de pedagogía, se me invitó a impartir la materia de Programación Orientada a Objetos a alumnos de Informática en la Universidad Autónoma de Baja California, -de la cual soy egresado-; esta experiencia me dejó clara la diferencia de la enseñanza entre los distintos niveles educativos, pues en los estudiantes de nivel profesional la formación de criterios y de prioridades ya está muy madura, y su aprendizaje se aboca a adquirir un perfil profesional de acuerdo a la carrera que han elegido, mientras que en el nivel media-básica se deben atender aspectos formativos y recurrir a estrategias muy diversas de personalización para que los estudiantes avancen en las objetivos esperados. Este reto –la diversificación- considero que es el que más recursos exige a los docentes, pues es de todos sabido que la adolescencia es una etapa de constante fluctuación en los ánimos y en la percepción general que tienen los jóvenes acerca de sí mismo y de su ambiente, de las relaciones que establecen con los demás, de las aspiraciones y expectativas sobre su propio desarrollo, y un largo etcétera.

El placer de enseñar Tecnología.

Este es el título de un libro "... para docentes inquietos" de Marpegán, Mandón,y Pintos (2000) que me gustó mucho leer y que consulto frecuentemente para adaptar algunas sugerencias metodológicas y de contenido en las clases de Tecnología Informática que imparto.

Una parte medular del libro es la sugerencia de implementar la secuencia didáctica llamada “El levantador de libros”, que en ciclo 2014-2015 recién concluido llevé a la práctica con un grupo de segundo grado. La secuencia se enfoca en aplicar el método de resolución de problemas pasando por la detección de situaciones de mejora o áreas de oportunidad donde la intervención tecnológica ofrezca soluciones nuevas o mejoras a los ya existente. La fase de diseño que se aborda en la secuencia es cien por ciento adecuada para el programa 2011 de Tecnología, y es precisamente en el quinto bimestre donde el  alumno puede de alguna manera resumir lo que ha aprendido sobre el papel del diseño en la tecnología y en la industria.

Otra gran ventaja de esta secuencia didáctica que les recomiendo mucho, es que inicia relacionando transversalmente a la materia de Tecnología con la asignatura Formación Cívica y Ética, iniciando con el cuento “Sobre ruedas”  tomado del libro “Cuento con vos”,  de Esteban Valentino (1993); a los jóvenes les encantó la historia de Carlitos y su silla de ruedas Ruta 1000, que aborda los temas de igualdad y del derecho que tienen las personas con alguna discapacidad a ser independientes.

Los jóvenes USAER

Al inicio de curso 2014-2015, tuve una experiencia desagradable que les voy a comentar con la recomendación de no pasar por alto la evaluación diagnóstica de sus alumnos aun cuando el grupo les sea asignado después de empezar el ciclo escolar.
Por diversas razones, la escuela me cambió de grupo cuando ya habían pasado como tres meses del ciclo escolar, yo me confié y por lo apurado por abarcar todo el material del bimestre en curso, no me tomé el tiempo de analizar bien al grupo antes de empezar a trabajar con ellos. En el primer trabajo individual que entregaron, con las variantes normales en la calidad de los trabajos, hubo un trabajo que en realidad no parecía del nivel mínimo aceptable –las letras ilegibles, las ideas poco coherentes- y tuve la impresión de que el alumno no había puesto ningún esfuerzo en su trabajo. Acostumbro poner notas a todos los trabajos revisados, indicando los puntos favorables y los no tan favorables; al trabajo de este alumno le puse de nota algo así como: “¿?  Tu trabajo no cubre ni lo mínimo; requieres mayor esfuerzo”. Ahora ver que debí haber conservado una foto de mi anotación para poder comentarla posteriormente, pero básicamente era un llamado enérgico al alumno, y un cero de calificación en ese trabajo.

Para no hacer larga la historia, el grupo completo se molestó conmigo por esa calificación, pues su compañero estaba en el grupo de apoyados por USAER y padecía problemas de aprendizaje y de lenguaje diagnosticados por los especialistas. Inmediatamente les ofrecí una disculpa en plenaria, y me dirigí a este alumno en público diciéndole que por favor no se sintiera ofendido por la nota, que enseguida iba a platicar con él para ver cómo se podía trabajar.

Saliendo del salón, fui inmediatamente al departamento de USAER y les expuse la situación, la nota que le había escrito exactamente, y externarles que yo ni idea de que el joven era especial por así decirlo. Lo que me tranquilizó mucho fue lo que me dijo el psicólogo, que era quien estaba al tanto del caso de este joven, textualmente me dijo “profe, está bien que le haya puesto eso como nota, él necesita que lo empujen a hacer mejor las cosas, pues es muy chantajista y trabaja menos de lo que realmente puede”. Me contó que el joven había mejorado desde primer grado a la fecha -ahora estaban en tercer grado-, que ya no hacía berrinches como antes pero que sí requería de mayor digamos presión para que se esforzara más. Lo que yo entendí también, fue que algunos maestros de plano no le pedían nada, o no le hacían ver lo que hacía mal en sus trabajos, por lo que el psicólogo en cierta manera consideraba que había que ser más exigentes con este joven.

En las siguientes clases, no perdí la oportunidad para hablar con el joven y, de manera casual, decirle “no te creas todo lo que te han dicho, de que no puedes hacer tal o cual cosa, porque si uno se la cree pues de veras no va a poder”; a partir de ahí ya lo evalué de una manera más integral tomando en cuenta principalmente el esfuerzo que había hecho para realizar sus trabajos. Durante el curso demostró interés y voluntad para apropiarse de los conocimientos, si bien las deficiencias de lenguaje y quizá de comprensión a un  nivel idóneo fueran menos que ideales.


Terminó el curso con muy buen aprovechamiento y a final de cuentas creo que el exigirle igual que a los demás fue una manera de apoyarlo para hacer las cosas lo mejor posible.

3 comentarios:

  1. Que bueno que reflexionas sobre la evaluación diagnóstica, te lo comento porque muchos maestros nos vamos con la idea de que es tiempo perdido, al fin al cabo los conoceré con el paso de ciclo escolar, pero tal vez sea demasiado tarde para ayudar a los alumnos a reforzar sus conocimientos.

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  2. ¡Buen día maestro Carlos!
    Su reflexión es muy buena y sobre todo muy enriquecedora respecto a todos los aspectos que se deben de tomar en cuenta en el proceso enseñanza-aprendizaje

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  3. GRACIAS POR COMPARTIR ESTA REFLEXIÓN ES UN HONOR INTERACTUA CON UN MAESTRO CON GRAN NIVEL DE DESEMPEÑO, ES UN GRAN EJEMPLO PARA TODOS NOSOTROS, AGRADEZCO ADEMAS INMENSAMENTE NO MUESTRE ESTAS GRANDES EVIDENCIAS EN SU PORTAFOLIO, EN HORA BUENA.

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